Baguala del desengaño – Juan de Dios Gorosito-Jacinto Piedra

Dónde, decime dónde
lo encuentro al hombre
lo quiero hallar
lo busco en los caminos
y en los montes tampoco está.
Dicen que es una estrella
que muy cansada no alumbra más
viento que se hizo brisa
quedó sin fuerzas para soplar.

Dicen que es ave herida
que no puede volar
animal que esta viejo
deja la lucha no aguanta más.

El hombre es un cerebro
que no obedece a su corazón
tiene miedo a la lluvia
y en la oficina le escapa al sol.

Dónde, decime dónde
lo encuentro al hombre
lo quiero hallar.
¡Ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay!

Dicen que en la ciudad perdido
dicen que se enterró
entre cemento y fierros
dicen que el hombre ya se murió.

Quiero encontrarlo y busco
y porque busco quiero creer
pero mis ojos lloran
están nublados no puedo ver.

Dónde, decime dónde
lo encuentro al hombre
lo quiero hallar.

 

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reir llorando – Juan de Dios Peza

Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distaeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leido-
Que os ame una mujer – ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.

¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
– ¿De lisonjas gustáis ? – ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?…-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?… -Mucho, mucho.

¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
– Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.

-¿A Garrick ? -Sí, a Garrick…La más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa !

-Y a mí me hará reir?-Ah, sí, os lo juro !;
él, sí, nada más él…Mas qué os inquieta?…
-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick ! Cambiádme la receta.

¡Cúantos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reir como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro rie!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

coplas para la tejedora – Jorge Fandermole

Cómo
se te ovilla el tiempo
en su corazón de lana
sangrando en el movimiento
por las cribas de la trama.

En
el aire vi unas manos
y en las manos la tibieza
y en lo tibio del hilado
el hielo de la tristeza.

Ven
y téjeme las notas
en los puntos de la urdimbre
paso a paso y gota a gota
con tus agujas de mimbre.

Ay,
Edilia si te olvidas
de anudar tus propios pasos
va a venir la noche un día
a dormírsete en los brazos.

En
el sueño, tejedora,
donde tus lanas te alumbran
te soñás tejiendo auroras
en medio de la penumbra.

Artes
de adivinadora
te cuentan lo sucedido
y tus lanas lo atesoran
en la piel de tu tejido.

Quién
te habrá dado esa prisa
prendida en colores fuertes
y en los bordes de ceniza
lentitudes de la muerte.

Cuando
sientas en tu hilado
que mi tiempo se ha vencido
dibujame un sol gastado
con las hebras del olvido.

canto versos – Jorge Fandermole

Si pienso en algo para decir,

si pienso en alguien por quien vivir,

si casi nada se tiene en pie

y este segundo ya se nos fue;

si en la mirada dura un fulgor

atravesando tanto dolor

yo canto versos de mi sentir

y los condeno a sobrevivir.

 

Donde  parece el sol no alumbrar,

donde se muere de soledad,

en lo más hondo de esta quietud,

donde ocultó la sangre la luz;

donde agoniza un ángel guardián

y se nos pudre el agua y el pan

yo canto versos del corazón

y los enciendo en una canción.

 

Canto, canto;

tan débil soy que cantar es mi mano alzada.

Y fuerte canto, canto;

no sé más qué hacer en esta tierra incendiada

sino cantar.

 

En lo invisible de la ciudad,

donde se ocultan odio y verdad,

donde las bocas de un niño gris

corren sonámbulas tras de mí;

la infortunada noche que un Dios

arrepentido nos olvidó

yo canto versos de furia y fe

pa’ que me ayuden a estar de pie.

 

Canto, canto;

tan débil soy que cantar es mi mano alzada.

Y fuerte canto, canto;

no sé más qué hacer en esta tierra incendiada

sino cantar.

 

Canto, canto;

tan débil soy que cantar es mi mano alzada.

Y fuerte canto, canto;

qué más hacer con palabras deshabitadas

sino cantar.